En ocasiones pensamos que estamos comunicándonos con nuestros clientes, y apenas los informamos. A veces ni eso: emitimos la información y no verificamos si la comprendieron o la recibieron, siquiera. Esto no es ni comunicar ni brindar un servicio: es desaprovechar una oportunidad de que nos contraten o de fidelizar un cliente; y eso se traduce en pérdidas económicas.

